Recordando mi primer maratón (by Luismi Abad)

LuismiEn vísperas de enfrentarnos al Maratón de Praga, lo que va a suponer mi tercer maratón, quiero recuperar aquí el relato de lo que supuso el primero, en la primavera de 2013, publicado en su momento en el blog de la Escuela del Corredor Ule-Chorco, con los sentimientos y emociones que me invadieron en aquellos momentos, acompañado, al igual que ahora, de un magnífico grupo de amigos.

Este es el relato tal cual salió en su momento:

 

¿DONDE SE GUARDAN LAS LÁGRIMAS?

Todo empezó un frio día de Enero, en un habitual entrenamiento en la ULE. Ya llevábamos algún tiempo barruntando la posibilidad, pero fue ese día, cuando salimos al calentamiento habitual por los alrededores comentando el tema y cuando estábamos enfilando el carril-bici dirección La Serna, Arsenio me soltó: “tienes hasta el Mercadona para decidirte”. Lo fui rumiando,casi sin hablar ycuando llegamos a la altura del Mercadona le dije: ¡¡ADELANTE!!.

A partir de ese momento se me disiparon todas las incertidumbres, el chip maratoniano se me puso en ON. El objetivo está marcado:

MARATON DE MADRID – 28 de Abril

La semana siguiente empieza Febrero y la semana 1 de 12 de duros entrenamientos encaminados a conseguir el éxito, entrenamientos que se suceden día tras día, semana tras semana, entrenamientos de 5, 6 y hasta 7 días por semana, con los últimos coletazos del invierno azotándonos con dureza y resistiéndose a abandonarnos. Y así vamos pasando por los oregones, las cuestas cortas y largas, las series largas y cortas y las tiradas -estas más largas que cortas- del domingo.Y las gomas, las pesas, los acondis, la técnica de carrera. Y los ensayos con los geles, las isotónicas, las barras energéticas para evitar sorpresas gastrointestinales. Y los consejos, sabios consejos de los que, ensus piernas y sus sentidos ya han vivido la experiencia.

Y por fin llega el gran día. Todo previsto. El apartamento en Colón, los billetes de tren, el chubasquero de los chinos para la salida (amenaza lluvia), la camiseta vieja para tirar (amenaza frío), la vaselina, los geles, la crema de sol aunque esta vez no la vamos a necesitar, el viernes último entrenamiento protocolario rectas incluidas, cañas en el Recreo para brindar por el éxito y nos citamos para las 9 de la mañana en la estación.
El sábado por la mañana lo dedicamos a viajar y a instalarnos en el apartamento y al mediodía nos dirigimos a la feria del corredor donde recogemos el dorsal, la bolsa del corredor y nos cargamos de hidratos con la comida de pasta, todo ello con excesivas colas (tirón de orejas a la organización). Nos avituallamos para desayunar en el apartamento pues en los alrededores de Colón, el domingo no abren las cafeterías temprano y nos damos una vuelta por Fuencarral, Hortaleza, unas cañas, cena y a intentar dormir que hay que madrugar.

A las 6:30 de la mañana del domingo 28 de Abril de 2013 comienza el último capítulode esta aventura, que tiene un ansiado objetivo: vamos a ser maratonianos.
Desayunamos en el apartamento, café con leche, zumo, tostadas con mantequilla y mermelada, bollo suizo, actimel. Y empezamos las rutinas previas, untar la vaselina, colocar el dorsal-chip, estirar los calcetines para evitar arrugas, atar bien las zapatillas y salimos para Cibeles, donde hemos quedado con la gente de León. Saludos, unas fotos y a la salida. Nos alegramos de no haber decidido dejar nada en el guardarropa, pues aquí sí que las colas son considerables (otro tirón de orejas). Nos colocamos en nuestro cajón, minuto de silencio por la sinrazón de Boston y a correr. Desde nuestro cajón tardamos más de 9’ en pasar por la salida real, nos despojamos del chubasquero, ponemos el Garmin en marcha y… empiezan las emociones Castellana arriba.Empezamos a callejear por lugares emblemáticos de Madrid. Vamos todos juntos quemando kilómetros a un ritmo muy cómodo y disfrutando del colosal ambiente que hay en determinadas zonas como Gran Vía ó Sol y de las bandas rockeras dispuestas a lo largo de todo el recorrido. Nos vamos hidratando en todos los puntos aunque el cuerpo no pide líquidos, tomamos los geles preventivos en los puntos previstos y vamos marcando unos tiempos aceptables, pasando por la Media Maratón en 1h 53’. Después de la Media nos dirigimos por el Parque del Oeste hacia la Casa de Campo y aquí en el km. 30 algunos empiezan a incrementar el ritmo y el grupo se empieza a disgregar. Yo decido seguir con un ritmo cómodo ya que mí principal objetivo es terminar con buenas sensaciones y queda por delante el tramo más duro. Después de pasar junto al Calderón, en el km 35 tomo el último gel, aunque creo que podía pasar sin él y me dispongo junto con Saturnino a afrontar los últimos kilómetros y así llegamos a Atocha, Alfonso XII con las últimas rampas, la Puerta de Alcalá y … ¡¡EL RETIRO!!, entramos en El Retiro con una multitud de gente animando, aplaudiendo y vitoreando y me invade una explosión de alegría, los últimos metros el gentío nos lleva en volandas, es inenarrable, de repente empiezo a dar saltos, Saturnino recoge a Angel-lillo para entrar en meta de la mano, yo también le doy la mano y así entramos en meta los tres. Instantes después nos fundimos en un abrazo y entonces ocurrió. Los ojos se me humedecen y unas lágrimas rebeldes asoman sin avisar. Quise recogerlas, guardarlas como un recuerdo más junto a la medalla, la camiseta, las fotos…. pero no tengo un recipiente para tal menester. Todo estaba planificado, los ritmos, los tiempos, los geles, la vaselina, la gorra. Pero esto no. No había pensado en el frasco de las lágrimas y tampoco nadie me había prevenido. Y así, las lágrimas se difuminaron para siempre en el frío mediodía del Retiro madrileño, junto a las de cientos de nuevos maratonianos.

Quiero terminar dando las gracias a mis compañeros de fatigas, Eduardo, Arsenio, Jose, José Manuel, Gonzalo, Pedro, Juan Carlos y Saturnino, con los que en estas 12 semanas he compartido entrenos, carreras y cervezas, a los del Maratón de Vitoria Luis, Alfonso y Fernando, con los que en las primeras semanas también compartimos hoja de ruta, a los entrenadores Fran y Rafa que nos han marcado el camino del éxito, a las compañeras y compañeros de la Escuela Ule-Chorco y del Recreo Running, que constantemente han estado dándonos ánimos y consejos y a Amaya y Román, mi familia,que siempre han estado a mi lado compartiendo mis dudas y miedos, me han apoyado y me han aguantado.

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